




EL OIDO
.
HUMANO


Lenta e inadvertidamente. Así ingresamos en la tierra de los sueños.
Pequeñas extravagancias van apareciendo y enredándose con la normalidad del pensamiento, y entonces de repente ¡bumm!
Desatado de mi mismo y arrojado sin violencia a un mundo “parecido pero distinto” me desenvuelvo fluidamente en él, como alguien que no tiene nada que perder y solo puede acumular con la mente y el corazón dispuestos.

No es lo mismo una música para soñar que una música de los sueños.
Soñé muchas veces que tocaba y siempre deseé que esos sonidos se prolongaran sin fin. Esa era mi música de una manera tan profunda y ensoñadora que en ella podía sentir lo que era capaz de sonar, como una visión de rayos x de las posibilidades de mi mismo. Una inefable señal para persistir.

Se cree que en los límites entre el sueño y la vigilia se desvanece todo traslado. Pues yo no lo creo.
Estos audios son en cierto grado el contrabando de esos sueños.

Las obras de este sitio son en su mayoría improvisaciones ejecutadas y grabadas en tiempo real, sin más.


